
Nerea Díaz
13 abr 2025
vinos convertidos en artículos de lujo tras macerar en la oscuridad más absoluta y mecidos por las corrientes.
El Mediterráneo, la cuna de los vinos submarinos
Estos arrecifes llenos de vino y vida también se localizan en el Mar Mediterráneo de la mano de la Bodega del Mar situada en el municipio de Vilella Alta (Tarragona), que nació en 2021 gracias a Marión Hug y Manuel López.
Esta bodega submarina arrancó su producción hace cuatro años con alrededor de 60 botellas anuales y hoy ya generan 400 botellas por ejercicio.
Su bodega submarina está a 25 metros bajo el mar, con presión y corrientes marinas que generan «microvibraciones», lo que supone que el vino evoluciona de manera distinta, ha detallado Hug.
Reconoce, no obstante, que el resto de condiciones que se dan bajo el agua coinciden con las de cualquier bodega, esto es: la ausencia de luz y una temperatura constante de 13 grados.
Sin embargo, gracias a esta «crianza submarina», por ejemplo, su vino tinto «integra más los taninos» lo que «acelera la evolución del vino alrededor de tres a cuatro veces» dando como resultado un vino «más redondo, más complejo pero a la vez mantiene la frescura de los aromas», abunda.